lunes, 23 de agosto de 2010

Ya hay más de 250 mil evacuados por las inundaciones en China



Un saldo de cuatro muertos, un desaparecido y miles de desalojados dejó el desbordamiento del río Yalu, ubicado en la frontera natural que separa China de Corea del Norte.

Las inundaciones en China forzaron el desalojo de más de un cuarto de millón de personasa lo largo de su frontera con Corea del Norte, reportó hoy la agencia de noticias oficialXinhua. 

Las fuertes lluvias de los últimos días causaron que el río Yalu, el cual marca la frontera, se desbordara, aunque el nivel del agua había comenzado a disminuir la nochedel domingo, informó Xinhua.

Cuatro personas murieron —una pareja de ancianos y una madre con su hijo— luego de que sus casas en Dandong fueran arrasadas por las inundaciones. 

Xinhua dijo que 253.000 personas fueron desalojadas luego de que el Yalu alcanzara su nivel más alto en una década.

Por su parte, la agencia de noticias oficial de Corea del Norte dijo que las torrenciales lluvias y el agua del desbordamiento del Yalu —o Amnok en coreano— inundaron casas, edificios públicos y sembradíos en más de cinco villas cerca de Sinuiju, la ciudadfronteriza con Dandong. 

El reporte indicó que al menos 5.150 personas fueron retiradas y que los pobladores se refugiaban en techos o en colinas.

Una gran parte del comercio de Corea del Norte con el mundo pasa por esa ciudad. Las inundaciones de otros años han destruido las cosechas y empujado a Corea del Norte a una mayor pobreza, aumentando su dependencia de la ayuda internacional. 

Para China, el aluvión en Dandong es el nuevo desastre en la peor temporada de inundaciones del país en más de una década. Los aludes causados por los aguaceros devastaron comunidades en el oeste de China y ocasionaron la mayoría de las más de 2.500 muertes registradas. 

Las autoridades en la provincia noroccidental de Gansu cesaron ayer las labores de rescate de las 330 personas que continúan desaparecidas luego del alud del 8 de agosto en el condado de Zhouqu, que mató a 1.435 personas, informó Xinhua.

En tanto, en la isla sureña de Hainan, las comunidades se preparaban para la llegada de latormenta tropical Mindulle, la cual se prevé toque tierra la tarde de hoy o mañana. 


Fuente: EFE

viernes, 20 de agosto de 2010

Evaluación que será enmascarada con mentiras

México y EEUU evaluarán impacto ambiental de derrame de petróleo de BP

Los gobiernos mexicano y estadounidense realizarán de manera conjunta una evaluación del impacto ambiental del derrame del pozo petrolero de la firma British Petroleum (BP) en el Golfo de México, informó este jueves el ministerio mexicano de Medio Ambiente.

"Tenemos un acuerdo político con el gobierno de Estados Unidos (...) sobre cómo integrar históricamente la primera evaluación de impacto ambiental en el Golfo de México" tras el derrame de la BP, dijo a la prensa el ministro de Medio Ambiente Juan Rafael Elvira.

Explicó que a finales de septiembre autoridades mexicanas se reunirán con representantes del gobierno de Estados Unidos para determinar cómo se realizará esa evaluación de impacto ambiental.

Elvira dijo que si bien la mancha de crudo "quizá nunca llegue a aguas territoriales (de México)", ello no descarta que puedan presentarse "daños a los ecosistemas mexicanos, en este caso marinos".

El ministro reiteró que México cobrará a BP todos los gastos que se puedan generar por el monitoreo y eventual daño por el derrame de petróleo en aguas mexicanas.

La fuga del pozo, a 1.500 metros de profundidad, se presentó en abril pasado y fue contenida a mediados de julio luego de que 4,9 millones de barriles de crudo, equivalentes a unos 780 millones de litros, se vertieran en el Golfo.

Este jueves se dio a conocer que oceanógrafos descubrieron en las profundidades del mar una enorme estela de hidrocarburos procedente del pozo averiado y que hasta ahora era imperceptible.

Fuente: Globovision

jueves, 19 de agosto de 2010

Pakistán: Del desastre natural a la catástrofe social

Es posible que las inundaciones que han devastado áreas inmensas de Pakistán sean obra de la naturaleza, pero el empeoramiento de la crisis humanitaria que las ha seguido es el resultado directo del fracaso de los venales dirigentes pakistaníes y del impacto de la "guerra contra el terror" de EEUU.
 
 Por:     Snehal Shingavi
 
Según estimaciones oficiales, como consecuencia de las peores inundaciones de la historia de Pakistán, han muerto por ahora 1.600 personas y más de veinte millones se han visto obligadas a desplazarse. En algunos lugares, las lluvias han hecho que el río Indo tenga alrededor de 25 kilómetros de anchura, 25 veces más de su ancho habitual.

Las inundaciones comenzaron cuando las lluvias monzónicas atravesaron las montañas en la parte noroeste del país (llamada ahora Khyber-Pukhtunkhwa). Mientras las aguas arrasaban cientos de miles de hogares y más de 1,7 millones de acres [alrededor de 700.00 hectáreas] de tierras cultivables. Varias fueron también las grandes ciudades que quedaron sumergidas, como los casos de Naushera, Muzaffarabad y Abottabad. La gente que logró salir de las zonas arrasadas por la riada se hacina en refugios improvisados o en atestados edificios del gobierno.

Quienes escaparon de la inundación se encuentran sin acceso posible a alimentos, agua potable, saneamiento y medicinas. Todo esto exacerba infinitamente la crisis, ya que hay muchas más personas en riesgo de muerte como consecuencia de diarreas, cólera y otras enfermedades.

Conseguir ayuda en muchas de las zonas afectadas es también enormemente complicado, ya que las riadas se han llevado gran parte de la infraestructura que las agencias de ayuda humanitaria necesitan: las centrales eléctricas han quedado inundadas, las tuberías de gas arrancadas y las áreas de almacenamiento de grano prácticamente evaporadas.

Especialmente desalentador es el hecho de que muchas de las personas que ahora se han quedado sin hogar son precisamente las mismas que el pasado año se vieron obligadas a abandonar sus hogares durante la campaña del ejército pakistaní contra los talibanes y sus aliados en la región de Swat. Todos y cada uno de los puentes en Swat han desaparecido del mapa y han vuelto a quedar destruidas muchas de las casas reconstruidas tras los bombardeos estadounidenses con aviones no tripulados por la zona. Además, Pakistán no se había recuperado aún de los efectos del terremoto, especialmente mortífero, que se produjo en 2005.

Dos factores relacionados entre sí han conseguido empeorar aún más los efectos de las inundaciones. Primero, el número de incidentes en Pakistán a causa del clima extremado ha venido aumentando en los últimos años, un hecho que muchos científicos atribuyen a los efectos del cambio climático global. Muchos comentaristas han vinculado la devastación en Pakistán con los deslizamientos de tierras en China y las inundaciones de Bangladesh, como parte de un inmenso cambio en las pautas climatológicas habituales en la región.

Segundo, la red de canales e inmensas presas que se engarzan por todo Pakistán se construyó más para favorecer los intereses de grandes terratenientes y capitalistas que en beneficio del pueblo. Esto ha supuesto que la reparación de la infraestructura y la ayuda de emergencia hayan sido extremadamente desiguales, y que se hayan organizado en aras a preservar los intereses de la elite terrateniente en vez de tratar de prevenir las inundaciones.

Después de todo, las lluvias monzónicas se producen cada año y ha habido más de una docena de inundaciones graves en Pakistán desde los años setenta del pasado siglo. No obstante, el control de dichas inundaciones sigue siendo muy precario.

Red de canales

Desde la ocupación británica de la India en el siglo XIX, los gobernantes del Punjab y del Sindh trataron de transformar un paisaje árido en una zona agrícola fértil construyendo redes de canales y arterias de regadío por toda la región. En el Punjab y el Sindh no era la lluvia la que causaba las inundaciones, sino más bien el hecho de que las redes de regadío no contaban con mecanismos para poder controlar las grandes inundaciones.

El sistema cuenta con grandes presas, pero está también sembrado de diques bajos cuya función fundamental es desviar por los canales los flujos habituales de agua. Pero en lugar de preparar el sistema para la contingencia de una inundación, el gobierno de Pakistán ha ido levantando diques para apuntalar estas malas infraestructuras. Como resultado, las aguas de las inundaciones han llegado hasta regiones mal equipadas para poder afrontar este tipo de problemas.

Como señala Mushtaq Gaadi, profesor en la Universidad Qaid-e-Azam de Islamabad:

''Cuando el Banco Mundial comenzó con su proyecto de rehabilitación de la presa Taunsa hace tres años, se perseguía básicamente rehabilitar y reparar todo el conjunto de diques. Y para ello se asignaron 140 millones de dólares. Les pedimos que prestaran una atención especial a las cuestiones ecológicas y, especialmente, al tema de la inclinación, la posición, la sedimentación de la presa y cómo la ecología global de la presa está cambiando debido al aumento de las canalizaciones que dependen de ella, y ahora todas las zonas bajas están más expuestas al peligro de inundaciones.

Todo eso se ignoró. Justo seis meses después del proyecto de rehabilitación, la presa no pudo contener el agua y se abrieron numerosas brechas. Así pues, en realidad ha sido el fallo de la presa Taunsa lo que ha causado tan inmensa destrucción...

Estas inundaciones no sólo no son naturales sino que las estructuras creadas eran perjudiciales y no fueron bien abordadas por el departamento de regadío, causando tal destrucción y agravando la situación''.

Para empeorar aún más las cosas, es preciso destacar los manifiestos y egoístas intereses que han dominado la asignación de recursos y las decisiones de dónde y cómo actuar. Por ejemplo, en Kot Mittin al sur del Punjab, el gobierno construyó un muro para salvar a una barriada de nivel acomodado. Pero en sus intentos por salvar la presa Taunsa, lo que lograron fue sumergir la barriada pobre que había cerca. Unas 100.000 personas perdieron sus casas en ese proceso.

Pero más condenatoria aún ha sido la actividad de los terratenientes en Sindh, que han estado abriendo canales para salvar sus propias tierras. En el intento de asegurar la presa de Guddu, en Sindh, lo que consiguieron los terratenientes fue anegar a toda la gente que vive en Jacobabad. Y se dispone de información de actuaciones de políticos, como el Primer Minsitro Yousaf Raza Gilani, desviando la ayuda de emergencia de las secciones más necesitadas de Pakistán a su propio distrito natal.

Corrupción estatal

Esta catástrofe va a tener sin duda una serie de consecuencias sociales y políticas en Pakistán. En primer lugar, ha cuestionado seriamente la capacidad del estado pakistaní para atender las necesidades de su propio pueblo. Aparte del hecho de que la nación depende en gran medida de una inmensa inyección de ayuda internacional para mantenerse económicamente a flote, gran parte de la misma va a parar a las arcas del ejército.

Para agregar más sal a la herida, los políticos pakistaníes, incluido el Presidente Asif Ali Zardari, estuvieron no se sabe dónde durante varios días mientras millones de pakistaníes sufrían el desastre. Como indicador de la creciente rabia que la gente sentía, Hina Rabbani Kher, recién nombrado ministro por el Partido Popular del Pakistán, fue recibido a pedradas por los manifestantes de su circunscripción tras una semana de ausencia una vez desatadas las inundaciones.

Como sostuvo Fatima Bhutto, la sobrina de la ex Primera Ministra Benezir Bhutto:

''Todo el escalón superior del estado pakistaní estaba viajando por Europa y Dubai a expensas del pueblo pakistaní. Allá donde iba, Zardari se alojaba en hoteles de cinco estrellas. Y era trasladado a todas partes en limusinas privadas. También dispusieron, él y todo su entorno, de seguridad privada alquilada.

No hay justificación que valga para el gasto de un dinero que Pakistán necesita tan desesperadamente. Y, desde luego, es ridículo decir después que el presidente tenía que irse al extranjero para conseguir fondos para las víctimas del desastre, cuando en realidad esas víctimas podían haberse beneficiado del dinero que el tesoro pakistaní ha tenido que desembolsar en esos viajes sin sentido.''

La mayoría de los pakistaníes consideraban ya a Zardari como un político muy corrupto. Lo que más se le reprochaba últimamente era el hecho de haber trabajado a beneficio del ejército pakistaní, detrayendo fondos de la ayuda que debía haberse entregado a las víctimas de las inundaciones.

En segundo lugar, gran parte de la ayuda de emergencia saldrá del dinero que había sido asignado a proyectos de desarrollo. Eso significa que aunque la gente consiga sobrevivir durante los próximos meses (que probablemente vendrán marcados por el hambre y las epidemias), no tendrán realmente un proyecto de vida al que volver. La rehabilitación y reconstrucción se producirán solo en un futuro lejano. Ya hay señales de que todo esto va a hacer que se desencadene un sentimiento de rabia masiva contra el estado pakistaní. Los comentaristas especulan con la probabilidad de que se produzcan graves disturbios y protestas a causa de la falta de alimentos.

En tercer lugar, el desastre va a servir también para exacerbar la ya tensa situación étnica en Pakistán. En los últimos tres años, ha estallado una ruptura grave entre las gentes desplazadas de Khyber-Pukhtunkhwa (antes Provincia Fronteriza del Noroeste) y los pueblos del Sindh y Punjab, que consideran que los refugiados están agotando sus recursos y son responsables del aumento en la militancia islámica.

El aspecto peor del desastre humanitario en Pakistán es el hecho de que la ayuda internacional ha ido llegando con una lentitud exasperante. Hasta la fecha, la comunidad internacional ha logrado sólo ofrecer la miserable suma de 150 millones de dólares de ayuda. Las autoridades pakistaníes estiman que van a necesitar miles de millones de dólares para poder enfrentar la crisis.

En los medios de comunicación estadounidenses, hay voces que sugieren que el problema es de ''fatiga de los donantes'' o ''fatiga pakistaní'' (lo que implica que de algún modo las muertes pakistaníes se consideran menos importantes que las causadas por otros desastres naturales). La comunidad internacional ofreció, por ejemplo, 1.000 millones de dólares de ayuda para el terremoto de Haití y alrededor de 13.000 millones para atender las consecuencias del tsunami en la India.

Imperialismo estadounidense

Pero el problema es mucho más sencillo: el establishment dirigente en EEUU se ha pasado los últimos años culpando a Pakistán de sus males en Afganistán. Esto ha encontrado un feo corolario en la ya rampante islamofobia presente en EEUU y en Europa.

Washington, por ejemplo, consigue enviarle cada año a Pakistán 1.000 millones de dólares de ayuda para que combata a los talibanes a lo largo de la frontera afgana. Pero cuando se trata de ayuda humanitaria, EEUU sólo acierta a encontrar unos magros 70 millones de dólares.

Parte de las razones de esa mísera suma es que EEUU está más preocupado por su propia agenda geopolítica en la región que por la ayuda humanitaria. Pero también refleja las presiones políticas desde el ala conservadora de establishment político estadounidense, que culpa a Pakistán de los fracasos estadounidenses en Afganistán.

Otros países están también proporcionando ayuda limitada. Por ejemplo, la vecina India, un país bien situado para ofrecer ayuda significativa a Pakistán, ha puesto la rivalidad política por delante de la ayuda humanitaria, ofreciendo tan sólo 5 millones de dólares en ayuda. Los oportunistas políticos de turno en la India están avisando de que cualquier ayuda que se envíe a Pakistán irá a parar a manos de las ''organizaciones terroristas''.

La gente normal de Pakistán está atrapada entre la guerra en Afganistán, que cada vez mata a más pakistaníes, y los políticos corruptos, que están destrozando la economía. La respuesta estadounidense y pakistaní a las actuales inundaciones deja ver el fracaso de ambos gobiernos para proporcionar una auténtica ayuda al pueblo de Afganistán.

Snehal Shingavi es profesor adjunto en la Universidad de California, en Berkeley, y colaborador habitual de SocialistWorker.org.

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Fuente: http://socialistworker.org/2010/08/16/disaster-to-social-catastrophe 

Pakistán: ya son más de 4 millones los sin techo por inundaciones

Sólo una pequeña minoría de los 6 millones de pakistaníes desesperados por alimentos y agua potable recibió ayuda después de las inundaciones, que dejaron hasta 1.600 muertos.


La cifra de personas que quedaron sin hogar por las devastadoras inundaciones en Pakistán aumentó a más de 4 millones, informó hoy Naciones Unidas.

La ONU había dicho anteriormente que 2 millones de personas perdieron sus hogares en las peores inundaciones en la historia de Pakistán, que comenzaron hace casi tres semanas.

Las agencias de ayuda humanitaria están presionando por la entrega de más fondos mientras tratan de enfrentar problemas importantes como la
distribución de alimentos, la falta de refugios y los brotes de enfermedades. 


Los costos
económicos de las inundaciones sumarían miles de millones de dólares, lo que aumentaría la presión sobre el gobierno pakistaní justo después de que lograra avances en la estabilización gracias a una ofensiva de las fuerzas de seguridad contra la insurgencia talibán.

El Banco Asiático de Desarrollo (BAsD) dijo que espera contribuir con al menos 2.000 millones de dólares para ayudar a Pakistán.

El
financiamiento para las tareas de asistencia mejoró y ya se aseguró casi la mitad de los 459 millones de dólares necesarios para cubrir los esfuerzos iniciales de ayuda después de días de negociaciones con los donantes.

Sólo una pequeña minoría de los 6 millones de pakistaníes desesperados por alimentos y
agua potable recibió ayuda después de las inundaciones, que dejaron hasta 1.600 muertos.

Cientos de aldeas están aisladas, autopistas y puentes han sido cortados por las inundaciones y cientos de miles de cabezas de ganado -que son el sustento de muchos campesinos- se ahogaron.

Muchos hospitales y campamentos médicos están sobrepasados en sus capacidades, y crecen los temores por una posible epidemia de enfermedades y virus como la malaria.

 


Fuente: Reuters

EXPLICACIONES DEL AGUJERO DE GUATEMALA


El enorme agujero que ha aparecido en la parte norte de la ciudad no es algo extraño ni mucho menos, estamos ante una formación natural bien conocida que se da de manera habitual en determinadas zonas del planeta donde abunda la roca calcárea y las corrientes de agua subterránea como consecuencia del fenómeno geológico conocido con el nombre de erosión kárstica. De manera resumida lo que ha pasado en el caso que nos ocupa es que en esta zona de la ciudad el sistema de drenajes subterráneos se han visto colapsados por lo que el agua ha ido horadando la roca caliza hasta llegar a un punto crítico en el que se ha producido el derrumbe.

 El agujero se tragó una residencia de tres niveles donde funcionaba una fábrica de
ropa, aunque los trabajadores ya no estaban en el lugar en el momento del hundimiento.

A simple vista, da la impresión de que la construcción, que se encontraba ubicada en una esquina, habría sido perfectamente "cortada" por una sierra gigante y separada de las residencias vecinas que no cedieron al socavón.

Las autoridades, que dicen no tener conocimiento de víctimas por ese fenómeno, señalan que en el lugar del hundimiento existe un colector del sistema de drenajes.

El Colegio de Ingenieros de Guatemala ha señalado que la formación de esos agujeros se debe a la falta de mantenimiento de los colectores, cuya responsabilidad es de la municipalidad capitalina. 

Numerosas especulaciones

Las impactantes fotografías aéreas de este fenómeno, que muestran la forma circular y que desde el lunes circulan por todo el mundo, han llamado la atención de la prensa internacional y ha generado la discusión de toda suerte de hipótesis en decenas de portales y blogs en Internet. 

En algunos, incluso, hay quienes se aventuran a calificar el agujero de "fenómeno extraterrestre", causado por "marcianos" con fines inconfesables.

Sin embargo este tipo de situaciones no son
nuevas. En febrero de 2007, dos personas murieron, una fue dada por desaparecida y otras 720 debieron ser evacuadas por un hundimiento similar registrado en un popular barrio del norte de la capital.
Ese agujero, que se "tragó" cinco humildes residencias y a tres de sus habitantes, fue atribuido entonces por la
Empresa Municipal del Agua a la saturación en el sistema de drenajes del sector. 

Dos años después, las autoridades rellenaron el hoyo con
materiales sólidos y concreto, en lo que invirtieron cerca de US$1.5 millones, pero declararon inhabitable la zona.
Mientras las autoridades y expertos se afanan en busca una explicación científica, creíble, del fenómeno, los vecinos temen que
nuevos agujeros puedan surgir en otras zonas de la ciudad y, al igual que éstos, tragarse sus residencias.

martes, 17 de agosto de 2010

Llega a cien el número de víctimas del golpe de calor en Tokio


La agencia japonesa de noticias NHK confirma que cien personas murieron en Tokio en los últimos 30 días a causa de una ola de calor abrasador. La Oficina del Examinador Médico de Tokio informó que tres personas murieron de golpe de calor el lunes, aumentando a cien el número de fallecidos desde el 17 de julio, cuando se declaró el fin de la temporada de las lluvias en Tokio. Se trata de la peor cifra desde 1946, año en el que comenzó a registrarse el dato. La Oficina señala que un 90% de las víctimas tenían 65 o más años de edad y murieron en sus hogares. Entre aquellos cuya hora de fallecimiento se conoce, un 40% murió entre las 5 de la tarde y las 5 de la mañana. Según la misma fuente, muchas de las víctimas de tercera edad habían presentado síntomas de golpe de calor durante el día y murieron por la noche, habiendo sufrido deshidratación. La Oficina advirtió a la ciudadanía que debe tomar precauciones contra el golpe de calor tanto de día como de noche. El martes, la temperatura llegó a los 37 grados en el centro de Tokio por primera vez en tres años, publica NHK.

ONU advierte que zona inundada en Pakistán equivale al tamaño de Suiza, Austria y Bélgica

El alcance de las masivas inundaciones que afectan a Pakistán se extiende cada día y ya abarca a una superficie de 160.000 kilómetros cuadrados del país, "equivalente al tamaño de Suiza, Austria y Bélgica juntas", advirtió hoy la ONU. 

  
Elizabeth Byrs, portavoz de la oficina humanitaria de la ONU (OCHA), empleó hoy ese símil para dar idea de la catástrofe sin precedentes que vive Pakistán, donde las últimas cifras de la organización indican que 15,4 millones de personas se han visto afectadas directa o indirectamente por la catástrofe.

"Al día de hoy, la financiación del llamamiento de urgencia 459,7 millones de dólares efectuado por la ONU ha alcanzado el 35 por ciento de esa cantidad, y poco a poco va avanzando, con promesas y otros compromisos", señaló Byrs, en conferencia de prensa.

Las aguas siguen creciendo en las provincias del sur del país, como Sinsh y Balochistán, lo que hace temer que se acumulen nuevas necesidades. 


El Programa Mundial de Alimentos (PMA), por su parte, expuso que una de las principales dificultades con que se topan es el acceso a las personas afectadas.
"Hasta ayer hemos podido entregar raciones de comida para un mes a 840.000 personas, y esperamos que hoy alcancemos al millón de afectados", dijo la portavoz Emilia Casella.
"Tres helicópteros de carga adicionales se van a sumar a los que ya están funcionando, hasta llegar a un total de 13", dijo, pero indicó que en muchas zonas el acceso es tan difícil que "estamos empleando burros para hacer llegar la comida a los damnificados".
También expresó su gran preocupación el portavoz de ACNUR, Andrej Mahecic, quien dijo que la situación "continúa empeorando ya que los ríos inundados fluyen hacia el sur provocando nuevas evacuaciones masivas de personas". 



"En general, vemos el riesgo de que la magnitud de la catástrofe todavía no haya sido comprendida por la comunidad internacional", agregó.

De los 15,4 millones de afectados directa o indirectamente, aproximadamente la mitad son niños, recordó el portavoz de Unicef Marcos Jiménez. 


"De ellos, 3,5 millones corren un riesgo directo de muerte por la amenaza de enfermedades provocadas por el agua contaminada, como cólera, diarrea o disentería", señaló, reiterando una cifra ya expresada esta semana.

Todas las agencias de la ONU pidieron a los países donantes que aceleren el cumplimiento de sus compromisos financieros.

Por su parte, el embajador de Pakistán ante la ONU en Ginebra, Zamir Akram, dijo hoy que la comunidad internacional debe confiar en la "transparencia" con la que el Gobierno paquistaní está gestionando la ayuda humanitaria, ante las críticas de que los fondos puedan acabar en manos de talibanes u otros grupos radicales. 


"Estamos trabajando en conjunto con la ONU y sus agencias humanitarias, además de con organizaciones como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)", añadió Akram, en conferencia de prensa.

"Este tipo de críticas -agregó- distraen la atención de lo que verdaderamente importa, que es que la ayuda llegue a la población afectada".

Akram secundó la opinión de Byrs de que la ayuda recibida -que de momento alcanza el 35 por ciento de la cantidad demandada por la ONU- va en aumento y consideró que la conciencia mundial sobre la tragedia que asuela al país asiático "está creciendo".